Al ritmo del viento en EL CHALTÉN

PATAGONIA ARGENTINA

Entre idas y vueltas acabamos nuestro paso por el 2018 girando sobre nuestro vehículo rumbo al Chaltén. El pueblo más nuevo de la Argentina, de tan sólo 33 años. En busca de aventuras sobre la inmensidad de sus formaciones rocosas, alpinistas de todo el mundo comenzaron a visitarlo cada vez más. Hasta dar nacimiento a su fundación.

Laguna de los Tres.
La sombra, fiel compañera.

Mediante una aplicación de viajes compartidos, coordinamos con Melisa para completar el auto y achicar los gastos de los primeros 3.000 kilómetros que nos separaban de El Chaltén. Un pueblo gélido y ventoso, pegadito a la Cordillera de los Andes que te cachetea las energías al ritmo del viento y deja el alma llena de vida.

El viaje empezó como siempre después de las 17hs, cuando Ezequiel salía de trabajar de una empresa de biotecnología. La cual fue uno de los motivos para emprender éste viaje de desapego y libertad hacia el viejo continente. El otro lado del mundo, de nuestro mundo en Sudámerica.

Después de 46 intensas horas de viaje, arribamos bajo un telón hecho de nubes que nos llenaba de expectativas y ansiedad. Ocultándonos los macizos de roca más increíbles que hubiéramos visto alguna vez. La magia que contornea al Chaltén y que ha hecho venir a escaladores acérrimos y aviadores de varias partes del mundo a descubrirlo.

Telón de nubes.

Enfrentarse con la dureza de su clima y la violencia de sus vientos es una experiencia inevitable en cualquier lugar de la Patagonia. Sobre todo cuando decidís emprender alguna escalada a sus agujas de piedra, la exposición es aún mayor. Condimento peligroso si no se es prudente para respetar las hostiles manifestaciones de este clima austral.

Ningún paraíso es perfecto, pero ésta caprichosa manifestación de la naturaleza tiene todas las cualidades para enamorarte para siempre.

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